Historia del Bonsái  
Tipos  de Bonsái (Clasificación)  
Tipos de Macetas de Bonsái  
Creación de un Bonsái  
Técnicas para desarrollar los distintos estilos de Bonsái  
El Transplante  
La poda del Bonsái  
Cuidados del Bonsái  
Enfermedades del Bonsái  
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Creación de un Bonsái

 

   Sus características: Existen varios elementos a considerar y que favorecen el hermoseamiento de un bonsái.

   La elección de la planta: Esta debe basarse en una serie de condiciones: tamaño pequeño (para colocarla en macetero); resistencia a enfermedades; que no requiera de cuidados especiales; de crecimiento lento, larga vida, y bonito aspecto en todas las estaciones. Esta selección está enlazada con otros elementos, como la raíz, tronco, ramas, hojas, flores y frutos, que aportarán belleza a un bonsái, ya que aprovechando características propias de las plantas, es posible formar un buen bonsái.

   La raíz: Se descartan las especies de raíz pivotante (profundizadoras) y se busca que ellas sean de desarrollo superficial, para formar un bonito cuello y, además, resistente al trasplante. La planta tiene que tener capacidad de regenerar nuevas raíces rápidamente. Estas deben aparecer por toda la base del tronco (cuello de la planta) y, cuando el árbol está inclinado, presentarse más desarrolladas, a favor o en contra de la inclinación. La parte de las raíces que queda por encima de la superficie refleja la edad del bonsái; la base sólida y robusta extendida en todas direcciones le confiere un sostén firme y porte equilibrado. En una planta existen raíces de anclaje y pelos radicales absorbentes; las raíces de anclaje, que son las gruesas, afirman la planta al suelo, y a través de los bellos absorbentes extraen los nutrientes del suelo y los llevan hacia el tronco y hojas. Por lo tanto con podas se pueden eliminar las raíces de anclaje y hacer que las absorbentes crezcan más cerca del cuello de la planta, lo que hace que el ejemplar pueda vivir dentro de un macetero sin problemas fisiológicos. Al eliminar las raíces gruesas de anclaje y trocarlas por finas absorbentes se logra que en un bonsái estabilizado existan sólo raíces absorbentes finas absorbente y que la poda de replantación sea un despunte de éstas. Es importante, en esta tarea, incorporarle nuevo suelo, asegurarse que no queden bolsas de aire y amarrarle el cepellón de raíces al macetero con un alambre, para evitar que éste se caiga. Por lo tanto, al tener raíces absorbentes -que están creciendo constantemente- se tiene una actividad metabólica más intensa; esto provoca la necesidad de un intercambio gaseoso de la raíz que crece dentro del macetero. Cada raicilla libera C02 y absorbe el oxígeno necesario para su respiración, utilizando en este crecimiento la energía que se obtuvo por la fotosíntesis. Esta es la importancia de tener un suelo quesea extremadamente permeable al agua y el aire, y que-sin encharcarse- a través de cada granito sea como una esponja que absorba agua, liberándola en la medida que la planta lo necesite.

Raíces abundantes, que se han dejado sobresalientes en la base del tronco para dar la idea de ancianidad.

   El tronco: debe verse claramente por lo menos 1/6 de la altura total del árbol, desde el cuello hasta la primera rama basal. Además, ser grueso abajo y delgado hacia el ápice, sin heridas grotescas. Puede ser recto o con ondulaciones. El tronco proporcionado -como el del árbol leñoso con desarrollo normal- y la superficie rugosa hacen pensar en un ejemplar longevo. Las ramas: deben presentarse en poca cantidad, alternadas y transparentes, dejando ver el tronco. Las inferiores tienen que medir aproximadamente 1/3 de la altura total del árbol, y que crezcan en todas las direcciones, pero nunca hacia el observador, sobretodo en la mitad del árbol hacia abajo. Las ramas básales son más gruesas y más largas que las que le siguen en altura. Además deben presentarse muchas puntas finas, con excepción de los pinos en que tienen pocos brotes. Las ramas también deben armonizar con la configuración total del árbol, es decir que si el tronco es ondulado también lo serán las ramas. Hay bonsaikas aficionados que ondulan las ramas en forma exagerada, manteniendo un tronco recto, lo que no es una formación natural, porque debe existir una concordancia entre ambos elementos. Debe pensarse que el bonsái lo está formando la naturaleza, y si el viento ha provocado la ondulación de las ramas, también ha inclinado el tronco. Existe una corriente de bonsaikas que considera que la planta que se utilice para hacer un bonsái debe poseer abundantes ramas terminadas en puntas finas, y que nazcan muy cerca del suelo. Así, al podar el exceso darán lugar a un bonsái de escaso ramaje, pero bien distribuido. El problema de esta afirmación es que la eliminación de ramas debe ser bastante rápida, porque una poda tardía provocará una falta de transparencia. Esto ayuda al árbol a una mejor iluminación, haciendo más eficiente su fotosíntesis y adecuada su ventilación. Al mismo tiempo la transparencia evita que se desarrollen las pestes por falta de luz y aire entre las ramas. Las hojas: es necesario que sean abundantes, pequeñas, brillantes y sanas. Y que dejen ver el tronco y las ramas. Unas hojas muy grandes le darán un aspecto poco armonioso y desproporcionado al bonsái. La transparencia que debe existir en las ramas dan como resultado hojas en la totalidad de ellas; si no hay una iluminación adecuada al interior de la rama solamente habrá hojas en la periferia. También puede eliminarse parte del exceso de hojas, para que no tapen el tronco y la distribución de las ramas. Así la energía solar almacenada en las hojas es más uniforme

El tronco de un bonsái trabajado estilo cascada debe ser tan importante como sus ramas y follaje. En las ramas de esta haya, con estilo Shakantai, se aprecia un gran trabajo para Todo el árbol.


Ramas dispuetas alternadamente muy acordes con la curvatura del tronco El arce japonés con el cambio de estación (otoño)

 

   Flores y frutos: Se requieren en poca cantidad, proporcionadas al tamaño del árbol, refinadas a la vista y de colores suaves; al igual que las hojas, si son demasiado grandes pueden verse
discordantes.
Para formar frutos debe existir una preocupación por polinizar adecuadamente. En general se pincela el pistilo, sacando polen del estambre de la misma planta o de otra, lográndose la fecundación. Este trabajo debe hacerse antes de las 10 de la mañana porque si no el grano de polen se seca y el pistilo se hace poco receptivo a este grano de polen.

SELECCIÓN DE UNA PLANTA
Es creencia muy común que cualquier planta sirve para hacer un bonsái, y que mediante este proceso se achican el tronco, las hojas, sus flores y frutos.
Nada de esto es cierto. A la planta convertida en bonsái no se le interfiere su fisiología menos aún su genética. O sea sigue siendo tan normal como cualquiera.
Suele a veces manifestar leves disminuciones en el tamaño de la hoja, y acortamiento de los entrenudos o distancia entre ellos, lo que hace que la planta se vea más compacta.
La forma de un bonsái no es espontánea, sino que se logra según la inspiración del aficionado y de los conocimientos que tenga sobre el tema.  Esto es lo que le da al bonsái su condición de arte.
Dos personas, aún trabajando sobre una misma especie logran dos obras diferentes.
Otra condición general es que las plantas sean poco susceptibles al ataque de plagas y enfermedades tengan bonito aspecto en todas las estaciones, y sean de crecimiento lento y larga vida.
Algunas especies sugeridas: arce japonés (Acer palmatum); juníperos o enebros; membrillo de flor (Chaenomelesspeciosa); piracanta (Pyracantha angustifolia) es muy parecido al crategus común; granado; azaleas de flor pequeña; cotoneaster (Cotoneaster horizantalis), olmo japonés, flor de la pluma, camelias de flor pequeña, manzano silvestre (Malus halliana), algunas coníferas.

ÁRBOLES PARA EL CULTIVO DEL BONSAI
Hay que tener cuidado al elegir las variedades para este cultivo, puesto que las diferentes partes del árbol deberán mantenerse a una escala razonable.
En términos generales son preferibles las especies con hojas pequeñas, agujas cortas y de preferencia de velocidad de crecimiento normal a lento, y de larga vida. Deben ser resistentes a las enfermedades y que no requieran cuidados especiales de cultivo.
Muy pocas especies se adaptan a esta forma de cultivo. Conviene que la especie elegida desarrolle en corto tiempo un tronco fuerte y leñoso, con hojas pequeñas que le otorgarán una estampa distintiva además lo ideal es que el bonsái presente bonito aspecto durante todas las estaciones del año.

Ejemplo de picea de ascícula muy pequeña

LA PROPAGACIÓN
Los bonsái son árboles comunes, que están enanizados natural o artificialmente, y han tenido una formación en maceteros para que parezcan naturales y bellos. Es importante recalcar que la mayor belleza está en su forma, y aun cuando ella sea fantástica no debería ser grotesca. Cualquier persona que estudie las fotografías de bonsái podrá comprender ello. Aún en el extraño árbol "cascada" que crece hacia abajo, pasando por la base del macetero en lugar de crecer hacia arriba, uno podría buscarle un símil en la naturaleza, imaginándoselo sobre el borde de un acantilado rocoso.

 

El bonsái nunca debiera ser hecho en una forma que no sea normal en cada especie. Los expertos dicen que podría ser un árbol forestal visto por el lado contrario de un binocular. Estas formaciones son la antítesis de los trabajos del "tallado" que en un tiempo fueron una gran pasión en Europa. El arte bonsái tiene por objeto la creación de árboles perfectos artificialmente, mientras que el arte del "tallado" busca asombrar mediante el ingenio y hacer que los árboles parezcan cualquier cosa menos árboles. Sin embargo hay una similitud entre las dos artes, que sin un constante cuidado del producto ninguno podría alcanzar la perfección.
Debido a que los bonsái son árboles forestales, toma tiempo en que lleguen a su madurez, como si estuvieran creciendo en un bosque. Un ejemplar natural tendría la misma longevidad que un bonsái, siempre que estuviera tan cuidado y protegido como éstos.
Las coníferas, (pinos, criptomerias o apreses) alcanzan la madurez con más lentitud que la mayoría de los árboles de hoja caduca, pero también viven más años. La mayoría de los árboles frutales y de flor maduran más rápido, pero generalmente no alcanzan gran edad, aunque hay árboles de cerezos y Wisterias (flor de la pluma), que se sabe tienen doscientos o trescientos años de edad.
Como regla general, un árbol debería tener al menos treinta años para haber alcanzado su madurez y al menos cincuenta para llegar a tener su mayor belleza, aunque no necesariamente todos estos años como un bonsái.
El gran detalle que se debe recordar es que para alcanzar resultados satisfactorios es preferible escoger variedades de hojas pequeñas y particularmente pequeños frutos y flores. El tronco y ramas pueden ser enanizados mediante la poda y aún las hojas llegan a ser más pequeñas con los años de restricción como un bonsái, pero los frutos y flores siempre mantendrán el tamaño de sus especies.
Un castaño enano puede tener grandes frutos y hojas tan largas como sus ramas; en cambio, un acer japonés es más apropiado que la variedad canadiense de hojas grandes, debido justamente a sus pequeñas hojitas y graciosas ramas.
Cuando se hace un bonsái mediante un mugrón, muchas veces es posible encontrar en forma natural, una rama con hojas pequeñas, con la cual podría hacerse un árbol muy especial.

                     Receptáculos de poliestireno, creciendo las plantas más ordenadamente. 


Formas en que pueden hacerse los bonsái.

1. De semillas
2. De injertos
3. De mugrones o acodos
4. De divisiones de la planta
5. De esquejes o estacas (patillas)
6. Naturales (de recolección de campos, jardín y adquisición en un vivero).

Forma de proceder con las semillas

1.- De semilla: AI hacer un almácigo, la casi totalidad de las semillas germinan. Este es el tipo más lento para hacer un bonsái, pero con nutrientes, cuidados y paciencia éste resultará valioso una vez terminado.
Se pueden producir bonsái de cualquier especie desde semillas, aunque, por supuesto este método requiere mayor tiempo. Para tener buenos resultados es necesario usar semilla fresca, las cuales podrían ser colectadas en otoño y sembradas directamente.
Cuando se necesita guardar la semilla hasta la primavera siguiente, se debe poner en un envase hermético y dejarlo en un lugar seco y frío o en un refrigerador a 4° C; la siembra se realiza en primavera, antes de la estación del enyemado.
Las semillas se pueden poner en un macetero, en un cajón o en el suelo preparado previamente. Antes de sembrarlas se deben remojar toda la noche y en el caso de semilla de envoltura dura o de frutos duros, deben ser quebrados -delicadamente, evitando dañarla- o ablandados con agua tibia (como las de acacia y otras leguminosas) para ayudar la germinación. El lugar donde se planten estas semillas debe estar con tierra preparada, de la misma forma como para el recambio. Debe haber un buen drenaje en el fondo del macetero o cajón.

 

La semilla se coloca en la superficie del suelo (si hay más de una semilla se debe tener cuidado que éstas no se toquen unas con otras) todas deben quedar cubiertas con tierra encima, de modo que queden a una profundidad de dos veces el diámetro de la semilla.

Cuando se riegue debe hacerse con regadera de perforación muy fina o con el sistema de colocar el macetero dentro de un recipiente más grande y en éste echar agua de modo que la humedad se impregne hacia arriba hasta la superficie del suelo; este procedimiento debe tomar solamente algunos minutos. La superficie del suelo se cubre luego con una capa de "spagnum" o viruta de madera, ésta debe quitarse de vez en cuando para asegurarse de que el suelo no esté muy seco. El macetero puede dejarse afuera, en un invernadero o dentro de la casa. Al término de una semana podría sacarse la cubierta de la turba para ver si hay signos de germinación en las semillas. Posteriormente el macetero debe dejarse recibiendo los rayos del sol directamente, regando las plantitas con regadera y cuidándolas de malezas.

 

Para hacer germinar pronto una semilla recolectada se coloca en una bolsa de polietileno con turba húmeda (no mojada) y se pone en refrigerador (en la sección de verduras) por un mes.

 

Con las semillas de olmos y fresnos se pueden lograr muy buenos bonsái, en poco tiempo. Las plantitas de semilla de pino podrían dejarse por todo un año, pero plántulas de hoja caduca pueden ser sacadas después de seis meses, excepto aquellos árboles de crecimiento lento.
Las plantitas deben separarse y transferirse cada una a un pequeño macetero individual (con orificios de drenaje) o al suelo directo; este último sistema produce resultados rápidamente pero es menos conveniente, porque en un recipiente temporario es más fácil incluso cortar las raíces que salgan del drenaje sin tener que sacar la planta de su contenedor.

Las plantitas requieren cuidados normales a lo largo de todo el año hasta que ellos estén aptos para ser formados. Si hay calor el follaje debe humedecerse con un aspersor, evitando la deshidratación de la plántula.


2) De injertos: Este tipo se utiliza bastante en los frutales, como manzano y ciruelo de flor. Existen injertos de estaca, parche y aproximación.
Con la excepción del pino negro, de corteza rugosa (Nishiki), el cual no puede ser producido de otro modo, los bonsái de calidad no debieran producirse por el método de injerto.
Este método suele usarse, siempre que la motivación sea la rapidez, especialmente en el caso de bonsái comerciales baratos. Los que se pueden detectar por la cicatriz inconfundible de su tronco. Es muy común encontrar pinos de cinco agujas injertados en un pino negro ordinario, debido a que este último produce un hermoso tronco con rapidez.

Injerto de púa
Se saca un pedazo e la yema, se introduce en la pequeña incisión que se ha hecho en el ejemplar escogido, se injerta la púa y se amarra.

Los injertos se realizan a principios de primavera. Es muy importante escoger el momento adecuado. Por regía general es cuando la yema está dormida, sin que la savia fluya aún. La rama de la cual se sacan los vástagos debe cortarse del árbol, a unos 50 cm. a lo menos, al final del otoño del año anterior y enterrarla 2/3 de su largo en el suelo; en ella deben estar las yemas de invierno.
Según el grosor de los vástagos requeridos para injertar, estos se pueden cortar en secciones para hacer varios vástagos; el largo de ellos puede ser de dos a cinco cms. con dos a tres yemas en cada uno.
El patrón podría ser hecho de semilla de 2 ó 3 años de edad.
Hay varios métodos de injertación. Los principales son: de extremo y de lado (ver figuras):


Injertos de extremo:
Este método es particularmente aconsejable para los pinos. Es el más fácil de los dos.
El patrón no debería ser más grueso que un lápiz. Su extremo debe tener un corte limpio, dejando cuatro o cinco grupos de agujas adheridas al extremo; luego se parte éste en dos con un cuchillo -bien afilado- a una profundidad de uno a dos cms.
El vástago o púa debiera ser de un diámetro un poco inferior que el patrón y cerca de dos centímetros de largo.
La parte de abajo se corta -en forma de cuña- para introducirlo en la hendidura del patrón; esta operación debe quedar por debajo del punto donde se dejaron los grupos de agujas.
Si la púa inserta en el patrón es demasiada pequeña, ésta deberá ser desplazada hacia un lado hasta que la corteza del patrón quede a "ras" con la corteza de la púa. Luego se juntan todas las agujas hacia arriba y el injerto se amarra con rafia (la que se sacará a final del año).

 

 

 A Sacar y cortar el patrón

 B Patrón podado

 C Rama y posibles púas. Corte de la púa

 D Cortar fino para una púa gruesa

 E Inserción de la púa en el tacón y modo de amarrar

 F Como preparar patrones y púas

 1) Sostener la rama firme, abajo

 2) Púas de semilla

 3) Conexión del cruce de la rama, previo pelar la rama

 

 

La planta se coloca en un lugar con sombra protegida del viento por dos semanas, después de las cuales su cuidado es igual al de un bonsái ordinario.
Injerto de costado:
Este método puede ser usado en todo tipo de árbol, incluyendo pinos. Se requiere un patrón algo fuerte. Se hace un corte sesgado en el tronco, de aproximadamente uno a dos y medio cms. El vástago se corta de modo que el lado interior tenga un corte largo y el exterior uno corto.
En el caso de coníferas, si las agujas del vástago son muy largas pueden cortarse a dos cms. y medio de largo. Se inserta el vástago y se amarra igual que el injerto de extremo. Después de seis meses se corta el extremo superior del patrón, sobre la juntura.

INJERTO DE PATRÓN PÚA EN PALMA DE COSTADO

 

Injerto de aproximación:
Consiste en dejar crecer una rama más larga de lo común y doblarla hasta que toque el tronco. En ese punto de aproximación entre ambos se pela un poquito, hiriendo el tronco y la rama, apretándolos con una cinta que no provoque estrangulamiento. Luego al ir engrosando la rama se logra el injerto por sí solo.
Esto se usa para colocar ramas en sectores de un tronco donde no existen.

 1.-Injerto de aproximación sobre sí mismo
 2.-Injerto de aproximación con una planta diferente.
 3.- Injerto de púa en palma de costado


 Formas de unir los troncos
 Se decapita el patrón o pié.

 

 

  INJERTO LATERAL


A) Púa dos vistas

1.- Corte con tijera
2.- Corte largo
3.- Corte corto

 

B) Inserción de la púa en el patrón
 

C) Vista seccional


4.- Corte con cuchillo del patrón
5.- Púa insertada
6.-Corte con tijera la punta del patrón


D) Terminación
7.-Amarrar el injerto


E) Después de seis meses
8.- Corte con tijera sobre el injerto

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,                          .

Injerto de rama sobre sí misma cuando hay deficiencia de ramas basales

1) Las flechas indican el lugar donde es necesario colocar ramas 

 

 
2) Se perfora con un taladro
 
3) Se introduce la propia rama del árbol 'que se plegó en el orificio perforado

 
4) En la unión se descorteza con un cuchillo, para que el tejido esté más fresco al contacto y se afirma con una cuña de madera
 
   
5) Luego que el injerto esté soldado se cortan las ramas madres. 
 

3) De mugrón o acodo: Hay una serie de ventajas en este tipo de métodos: 1) Es posible empezar con un bonsái en un tiempo relativamente corto, ya que usando esta técnica se gana en edad. La rama toma la edad de la madre. 2) Puede hacerse a partir de una rama de un árbol, con buenas condiciones estéticas.
La rama escogida debe parecer un árbol viejo. Se debe ubicar una con bonita forma y nudos gruesos; de esta manera, en un año puede tenerse una planta de más de 10 años.
Hay varios métodos para hacer un mugrón, que varían levemente unos de otros en los detalles a aplicar:

Método A
Poner alrededor del tronco o rama un torniquete de alambre de cobre, por abajo del lugar donde se quiera que salgan raíces. Esto se hace en primavera, al comienzo de la estación de crecimiento ya que al guardar la savia en la parte superior de la rama ayuda a la producción de raíces.

MUGRONES
Por métodos A y B.
A) Un arbolito mostrando tres posibles puntos para hacer un mugrón.
B) bonsái del mugrón del punto 1.
C) bonsái del mugrón del punto 2.

 

MUGRÓN POR MÉTODO A
1) Torniquete de alambre.
2) Turba de Sphagnum.
3) Punto del corte.

 

En el área inmediatamente superior del torniquete se hace una envoltura como un paquete apretado de turba humedecida cubierta con polietileno, ojalá poroso.
Esta cubierta de polietileno es muy importante ya que puede ayudar a cuidar el desarrollo de las raíces nuevas cuando salgan a través de la turba.
En el caso de árboles que forman raíces rápidamente (como juníperos, criptomeria, acer, sauce, mirto y camelias) la cubierta puede amarrarse en los dos extremos y no es necesario adicionarles agua extra.
Las raíces se desarrollarán entre tres a seis meses, y si el mugrón es hecho suficientemente temprano en la temporada, el árbol se podría separar de la planta madre en otoño y ser establecido antes del año.
Los árboles que forman raíces lentamente, tal como el pino, o cualquier rama con más de cinco años de edad, requiere que la amarra superior del plástico se abra para humedecer de nuevo la turba. La envoltura debe dejarse en el lugar de uno a tres años, se debe aplicar turba fresca una vez al año a comienzo de primavera. Es mejor dejar la envoltura un largo período más que uno corto.

Una vez que las raíces nuevas estén bien desarrolladas, se corta el futuro árbol de la rama madre y se remueve la turba cuidadosamente con una pinza. Luego se planta en forma ordinaria, pero se debe tener especial cuidado de no dañar las delicadas raíces nuevas.
Todas las hojas de los acer y otros árboles caducos que se planten antes del otoño deben cortarse con tijera.
 

Método B.
En este método, en lugar de usar torniquete, se saca de la corteza un anillo, debajo del lugar donde se quiera que salgan raíces. El área pelada se cubre con arcilla húmeda o tierra roja, se hace un paquete alrededor de ésta con turba humedecida y se cubre con polietileno. Este método produce resultados más rápidos que el método A, pero es más peligroso porque puede matar el futuro árbol, particularmente si este es un pino.

1)Arcilla.

2)Turba de Sphagmim.

3) Mantener siempre húmedo.

4) Corte seccional y lateral del tallo, antes de colocar turba. 

 

      Mugrón por método B
 
Método C.
Este método es seguro y simple, si la rama que se escoja tiene un largo suficiente para enterrarla en la tierra. Se arquea la rama hasta que toque el suelo; se hace un corte en el punto donde tocará la tierra y se inserta una pequeña piedra o trozo de madera en el corte, para evitar que se cierre. La abertura se rellena con arcilla o una mezcla de arena con turba; esta área se cubre con tierra, procurando que siempre permanezca húmeda y la rama se fija al suelo.
Las raíces se demorarán en salir tanto tiempo como en el método A. La tierra se remueve de tiempo en tiempo para ver si aparecen raíces; cuando esto ocurra, se puede cortar la rama, por debajo de la incisión anterior, dejando en el futuro árbol el máximo de raíces y luego se planta en la forma ordinaria.

MUGRÓN POR MÉTODO C
1) Punto de posible corte.
B) Detalle de una preparación similar.
2) Suelo.
3) Arcilla y una pequeña piedra

Si la rama no alcanza al suelo esta misma forma de acodadura se puede hacer arqueando la rama hacia un macetero. Se procede de la misma manera que en el método C.


Método D.
Se pela una parte de esa rama; luego, se introduce ese sector en una botella de plástico (partida con un tajo, usando la parte ancha) que se ha llenado con tierra de desarrollo y a la que se le ha puesto encima una esponja húmeda; luego de un tiempo (2 meses) se observa delicadamente la rama escogida y si le han aparecido raicillas se desprende de la madre; así se obtiene rápidamente un bonsái. Aunque algunos consideran que no es valioso comercialmente, sí es más fino que el de corte.

 

Lo habitual para hacer un mugrón es sacar un anillo de la rama, colocar turba con enraizador y luego envolver con polietileno bien cerrado, procurando que esta unión no pierda humedad.

 

4) De división de planta:Consiste en dividirla planta, partiendo por la raíz, cuando ésta tiene muchos brotes y cada uno ha enraizado individualmente.
Esta forma de. propagarlas puede hacerse de varias formas: l)La planta entera con sus raíces;
2) los hijuelos con sus raíces;
3) los brotes menos de cinco cms de largo con sus raíces; 4) las raíces sin brotes; 5) raíces, bulbos rizomas con yemas.

 

MÉTODO POR DIVISIÓN

 

1) Planta entera y raíces.

2) Montículo con tierra.

3) Puntos de corte.

 

MÉTODO DE SEPARACIÓN DE CHUPONES.

 

A) Granados.

B) Membrillo de flor.

C) División de brotes y raíces.

 

ARCE DESDE ESTACA

5] De esqueje o estaca: Es un método más rápido para formar bonsái que el de semillas. A partir de un esqueje se forma una planta que en las próximas temporadas podrá transformarse en bonsái, luego de su formación.

Con la excepción de los pinos, casi todos los árboles pueden ser producidos de estacas o esquejes. Las estacas se sacan de la misma forma como se hace en los árboles comunes de tamaño normal.

Hay dos estaciones para sacar estacas:

 1) A principios de primavera cuando las nuevas yemas comienzan a hincharse y 2) a principios de otoño, cuando las plantas producen el último crecimiento antes de comenzar el receso invernal.

El largo de la estaca podría ser de entre cinco a 10 cm, con tres o cinco nudos en ella. Estas se toman de ramas madres con un corte recto realizado con una buena tijera o cuchillo afilado, justo debajo de un nudo. Si el árbol es de variedad de hojas grandes y si la estaca se sacara después de la estación del

 

enyemado, debe sacarse una tercera parte de las hojas.

Si la ramita es más gruesa que un lápiz podría ser necesario hacerle un doble corte en ambos lados del extremo basal, haciendo un corte más largo que el otro.

Cuando la estaca es muy gruesa es necesario hacer un corte profundo a lo largo y entre éste ensartar una pequeña piedra para impedir que se cierre y después de esto llenar con arcilla la abertura y todo el extremo.

 

UNA PATILLA GRUESA DE CHAENOMELES

 

BONSAI DE ESQUEJES PATILLAS DE CAMELIAS

 

1) Corte con tijera.
2) Corte con cuchilla.
3) Cortes de aguzamiento.
4) Método de ranura. Corte con cuchillo.
5) Suelo.
6) Arcilla.

 

A) Rama madre.
1) Sacar botones florales.
2) Cortar con tijera para hacer 3 ó 4 patillas.
3) Sacar las hojas inferiores.
4) Cortar la mitad de las hojas superiores.
5) Corte con cuchillo.
6) Patillas enraizadas trasplantadas en macetero en formación.

 


En el caso de hojas persistentes, las patillas preparadas deben dejarse en agua por varías horas, dejando las hojas encima de la superficie del agua.
Las hojas no deben sacarse porque éstas ayudan al crecimiento.
Preparada de esta forma, se planta la estaca en un macetero o en un cajón con arena, luego de haberlas sumergido en agua y en hormonas enraizadoras (en polvo).
Se hace un pequeño hoyito en la tierra porosa o en la arena húmeda donde se plantará el esqueje (madera blanda) o estaca (madera dura), dejando dos o tres nudos bajo tierra, como habitualmente se hace este tipo de multiplicación de las plantas.
El suelo debe permanecer húmedo (cuidando el drenaje) y las hojas pulverizadas con agua, principalmente al atardecer. Las raíces se desarrollarán rápidamente desde los nudos, y al término de seis o doce meses, dependiendo de la especie, las estacas pueden ser trasplantadas al macetero de formación, como en el caso de las
plántulas de semilla o al suelo.
El macetero podría dejarse afuera, pero protegido -durante los primeros tres meses- del sol directo y los vientos; si las estacas fueron hechas satisfactoriamente, aparecerán nuevas yemas y hojas; después de esto, es suficiente un cuidado diario normal.
6)Naturales: Son árboles que se dan como bonsái sin la intervención del especialista; por mucho tiempo los cultivaron así los chinos. Actualmente son difíciles de encontrar, buscándose generalmente en los cerros, y en algunos viveros o jardines abandonados de casas.
Estos ejemplares recolectados se observan muy bien, estudiándose sus posibilidades, principalmente el tipo de tronco que tienen y su posible vértice o punta superior. Luego a este tronco se le van modelando las ramas y ramillas que aparezcan a través del tiempo.
En Japón estos bonsái son los más apreciados y los más finos, por su antigüedad. Ellos son recogidos en las partes altas de las montañas o en la costa,
donde el suelo es pobre y donde los fuertes vientos tienden a distorsionar el tronco, dando como resultado plantas achaparradas.
La forma del tronco es importantísimo en el bonsái, que tenga madera vieja y no haya sido alterada. Las ramas de los árboles encontrados así en la naturaleza son generalmente pobres, pero esto no debiera descorazonar al buscador, porque éstas pueden ser mejoradas con una cuidadosa poda.
Las plantitas de semilla silvestre, que también pueden ser colectadas y formadas, son especialmente apropiadas para hacer grupos de plantas. La mayor ventaja de este método es que se pueden hacer bonsái en tiempo récord. Lo que debe tenerse claro es que para transformarse de árboles enanos en bonsái deben tener formación. Algunos sólo después de un año de tratamiento se ven tan viejos y tan finos como otros que han tenido una formación por muchos años.
La mejor estación para colectar es en invierno y a principios de primavera, antes que se abran los primeros brotes o yemas y aparezcan los calores.
 

                   Árbol recolectado de la naturaleza

 

 

Distribución de una colección de bonsái sobre mesones

Cuando se haya encontrado un árbol apropiado, es importante retener la mayor cantidad posible de tierra que rodea las raíces. El árbol debe ser excavado cuidadosamente, si es posible sin cortar la raíz

pivotante; si es inevitable, debiera cortarse ésta lo más bajo posible, particularmente en el caso de los pinos. Tanto la tierra como las raíces se cubren con turba mojada y deben empaquetarse con papel o polietileno.

Durante el traslado al vivero, el árbol debe ser asegurado cuidadosamente de modo que no ruede ni se sacuda indebidamente. No debe quedar expuesto al aire libre ni colocarlo en un lugar muy encerrado por mucho tiempo, como en la maleta del auto. Durante el día debe ser protegido del sol y el viento y deben rociarse las hojas con agua a menudo para guardar la humedad; un frasco pulverizador es útil para ello.

 

El árbol debe ser plantado tan pronto como llegue a su destino. Si hay raíces pequeñas y finas cerca del tronco, debe ser plantado en un macetero profundo sin remover la tierra original. Cualquier raíz que sobresalga de la tierra debe ser cortada. Si el árbol tiene una o dos raíces gruesas y largas, es mejor plantarlo afuera en el jardín, con toda la tierra que traía.

Después de haber sido plantados, todos los árboles se deben proteger del sol directo y del viento; la humedad de la tierra debe mantenerse, y pulverizar las hojas con agua por lo menos tres veces al día. Después de tres o cuatro meses de este cuidado inicial el árbol comenzará a formar nuevas raíces, y cuando esté suficientemente establecido y maduro se puede dejar al sol directo. Si el árbol está en buenas condiciones, aparecerán nuevas yemas en las ramas.

 

Al final del primer año el árbol se trasplantaría a un macetero de formación si se tenía en el suelo, o en un macetero apropiado si estaba en uno de formación. Algo del suelo original debiera retenerse aún y las raíces podarse. Si hay un crecimiento abundante de raíces nuevas en la base del tronco, se recortan éstas, como se describe en el caso del trasplante de macetero; sin embargo, si solamente se han formado algunas raíces finas alrededor de la raíz pivotante, ésta se podaría solamente un poco. Si se corta drásticamente el árbol podría morir. La raíz principal se podrá podar otra vez al final del segundo año y cortarla al término del tercer año. Este corte final debe hacerse siempre que aparezcan nuevas raíces en la base. Este tipo de formación de raíces es muy común en los pinos y necesita un tratamiento muy cuidadoso.

Una vez que el árbol esté fuerte y bien establecido, se pueden alambrar las ramas y formarlas. Esto se hace usualmente cerca de tres meses después del segundo trasplante, que es cuando ha estado en el vivero algo más de dos años.

 

 
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